La Silvita se nos fue para las Suecias, de sexilio amoroso. La echo de menos, pero ahora puedo encontrarme cuando quiera con su rara lucidez en su nuevo blog. Pinchad en esa boquita siniestrada que se le puso un 31 de diciembre horas antes de las uvas.

1 comentarios:
bravo nena! te beso con ese txoke de dientes tan característico nuestro...
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