viernes, 25 de noviembre de 2011

Maravilloso dibujo que nos dedicó Myriam Cameros al colectivo ex_dones cuando andábamos a vueltas con el pantojismo.


Para este 25 de noviembre




en Píkara

martes, 8 de noviembre de 2011

LAS 10 TORTURAS CAPITALES (EN PATRICIA HERAS) por SILVIA VILLULLAS

(Silvia y yo de farra en Iruñea. Ahora anda en plan Alfredo Landa por el país de las suecas.)


Echo muchísimo de menos a Patri. Aunque ya no lloro varias veces al día sí que lo hago varias veces a la semana. Me duele el pecho cuando recuerdo. Me duele su dolor. Quise ser su ángel salvador pero no fui más que una tirita en una herida de dimensiones inabarcables de donde salía sangre a borbotones.
Esa herida quizá tenía un origen genético o quizá no tuvo mucha suerte con su primer entorno. Pero lo que desde febrero de 2006 impidió que hubiera cura para ese corazón tan grande y tan herido fue el verse sumida en una acusación que comenzó como asesinato y que acabó como atentado a la autoridad y lesiones.
El primer hachazo fue su detención en el Hospital del Mar y su posterior encierro en el calabozo, sufriendo torturas psicológicas y siendo grabada con una cámara para no dejar lugar a duda de lo que tenían que declarar los policías que la iban a acusar (Victor Bayona y Bakary Samyang, condenados por torturar a Yuri Sarrán, simular delito de tráfico de drogas y falsificar el atestado).
A partir de ahí vienen una larga lista de torturas que voy a intentar resumir como las que a mí me parecían tremendamente dolorosas:
1) El peregrinaje semanal a la Audiencia Provincial para firmar, como medida cautelar. 5 años y 7 meses, es decir, 288 semanas yendo a firmar a la puta sección 8ª de la Audiencia, viendo a los mismos putos funcionarios, que si bien en un principio la miraban como a una delincuente antisistema finalmente quizá cuestionaron esta impresión inicial.
2) El ver como su versión era cuestionada, incluso por su propia familia. No tuvo apoyos de los suyos, quizá su abuela era la única con la que se relacionaba de forma amable. Su hermano, “desaparecido” desde verano del 2009, no era más que una losa. Cuando su madre la llamaba sólo era para contarle sus propias penas. Su padre, no desaparecido pero ausente.
3) El papel de los abogados durante el juicio ante la Audiencia también fue una tortura, no sólo por el hecho de que su trabajo fue lamentable, sino porque Patri fue presionada para que reconociera su culpabilidad en aras de obtener un trato mejor. Si bien nunca reconoció su delito sí que fue aconsejada para que pagara la responsabilidad civil a los guardias, lo cual se volvió en su contra, pues sin era inocente ¿por qué había resarcido a los policías? En la vista el único letrado que mereció su minuta fue Don Gonzalo Boyé, defendiendo la inocencia de Rodrigo.
4) Y enlazando con lo anterior, tortura económica. Patri se vino a Barcelona con la indemnización por despido de su trabajo en Madrid, unos 6.000 euros, los cuales tuvo que emplear casi íntegramente en el pago de las minutas de abogados y procuradores que de nada le sirvieron.
5) Tortura de innumerables reuniones en el FAGC para montar fiestas y reunir fondos para ayudar económicamente a Alfredo y a ella. Tortura de mangoneo y nepotismo a cargo de su presidente.
6) Tortura de vivir cada fin de semana como si fuese el último, con las consecuencias que ello acarrea. No soy una abanderada de la vida sana pero la presión de un futuro absolutamente incierto se puede convertir en una espiral de nada a lo que agarrarse que conduce a la depresión.
7) Tortura de infinitos recursos jurídicos y de peticiones de indulto. Una vez que se publicó la sentencia de la Audiencia de Barcelona, el 15 de enero de 2008, había que recurrir al Tribunal Supremo. El cual no emitió su fallo hasta el 12 de junio de 2009. Tortura en espera de la ejecución de la sentencia del Supremo. Desde el 12 de junio de 2009 en cualquier momento podían llamar de la Audiencia y decir, venga, pa la cárcel. Pero no lo hicieron hasta octubre de 2010. Es inimaginable esa sensación de que en cada momento puede aparecer en tu casa un Mosso y cogerte del brazo y decirte, vamos, game over. Un año y tres meses pensándote si coger la maleta y fugarte de toda esta mierda. Arrepintiéndote cada día por no hacerlo.Tortura de vivir en una cárcel construida de papel durante casi cinco años, una cárcel que te impide viajar, amar, vivir.
8) Tortura de que unas horas antes de entrar en prisión llegue la noticia del indulto a Alfredo. Son demasiadas las preguntas sin respuesta sobre este tema. Tortura de por qué él y no yo. Porque soy mujer. Efectivamente, el machismo mata.
9) Y la segunda peor tortura: LA PRISIÓN DE WAD RAS. Aunque intentaba siempre mostrar una cara amable a la gente que la visitaba los fines de semana, yo, que la visitaba casi a diario como su “abogada” veía su sufrimiento diario, sus lágrimas de impotencia ante al tortura de tener que decir a los hijos de puta de la Junta de Tratamiento que no iba a reconocer el delito, que era inocente. “Inocente entre rajas”. Bromeábamos con hacer una peli porno en la cárcel. Pero lo cierto es que la sordidez de la prisión no la conoce nadie más que quien la haya sufrido en sus propias carnes. Aún recuerdo nuestro único bis a bis, ella no me quería besar porque tenía las encías tan inflamadas e infectadas que desprendía un aliento que hacía daño.
10) Y la tortura final y la más dura, ya que destruyó toda la energía que le quedaba: EL PUTO TERCER GRADO.
Es una forma de tortura muy perversa. El “papá Estado” como le llamaba ella te deja salir de la cárcel para ser una mujer integrada en el sistema. Era muy positivo tener pareja y por ello entramos en esa ficción (la realidad es que siempre vivimos una no relación muy complicada, aunque llena de amor). A Patri le destrozaba la vida del tercer grado y el futuro incierto de no saber hasta cuando iba a durar esa situación. Dormir en una celda con otras 7 personas, levantarte a las 7 de la mañana, ir a currar, salir de currar e ir de nuevo a dormir a la cárcel. Y los fines de semana como un oasis en el desierto. Hasta que llaga el domingo a las 8 de la tarde y tienes que volver a esa realidad. De depresión, de tristeza, de rabia, de impotencia, de frustración.
El tercer grado es una tortura, como concepto, no hace falta relatar las inmundicias que se producen en prisión. Esa sensación de falsa libertad erosiona día a día tu autoestima, la esperanza y las ganas de vivir. Para qué.


jueves, 29 de septiembre de 2011

SAYAK SIEMPRE TAN BRUTAL... Y EL MUNDO TAN GORE




"Estoy en la cocina, escucho el sonido de dos balas que han incrustado en un cuerpo (esto lo sé porque el sonido de las balas al aire es muy distinto). Son las 9 pm, estoy indignada porque la suprema corte de justicia ha decidido que el aborto siga siendo penalizado en Baja California. Escucho las balas y entiendo su lógica. Quieren que sigamos pariendo para que esxs niñas sigan engrosando las filas del capitalismo gore. Nosotrxs parimos y ellos nos los matan. ¿Cierto?"



Sayak Valencia desde Tijuana

Capitalismo Gore

lunes, 19 de septiembre de 2011

jueves, 1 de septiembre de 2011

ENTREVISTA A ITZIAR ZIGA, 23 DE JULIO EN GARA

(Foto de Iñigo Uriz. 5 de julio, Iruñea. Creo que era la única vestida de negro.)

Esta es la entrevista que me hizo Oihana Llorente y que salió publicada en euskera en el Gara del pasado 23 de julio. Lo compramos en las Ramblas y me dió tal subidón que por un rato logré olvidar que me había retorcido la rodilla una semana antes... bailando.

¿Cómo te definirías a ti misma?
_Joder con la preguntita. Venga, voy a empezar fuerte. Soy la mamachicho del feminismo vasco.

¿Licenciada en periodismo has ejercido como periodista? Y ahora ¿escritora?
_La primera vez que publiqué un reportaje fue aquí en el Gara, hace… ¿doce años? Por cierto, nunca más les interesó ningún tema que les propuse. Diles de mi parte que me hagan caso. En todo lo que hago, soy una freaki irreductible. Después fui la corresponsal en Barcelona del periódico feminista Andra durante los cuatro maravillosos años que duró. El último número creo que la mitad de las páginas eran mías. ¿Igual por eso cerró? Pero no soy apta para las prioridades periodísticas: impostar objetividad, inmediatez,… Sigo utilizando una grabadora vintage de casette.

¿Es la provocación tu arma de lucha? ¿qué efecto buscas con ella?
_La provocación siempre está en el ojo que ve y juzga. Y siempre se juzga desde la norma. Como bollera deslenguada golfa feminista radikal de extremísima izquierda e incapaz de disimular nada de esto, comprenderás que me es imposible pasar desapercibida. Además, tampoco quiero. Te hacen la vida imposible de mil maneras para que pagues por tu herejía y encima tienes que esforzarte en parecer apta. Sino gozo de los (dudosos) beneficios de acatar la norma, ¿por qué voy a cargar con su hipocresía? De cualquier manera mi provocación es dulce porque yo soy muy feliz en mi margen junto a las otras monstruas.

El libro que vio la luz hace una par de años tiene como fondo el feminismo femenino, ¿en qué consiste?
_Feminismo femenino, qué mal suena eso. Devenir perra es una visibilización lúdica y colectiva de un grupo de mamarrachas que elegimos el disfraz de la puta para resistir y gozar en este mundo heterocentrado, católico, aburrido y triste. Pero siempre hablo de una feminidad extrema, bastarda y antipatriarcal.

¿Como ves el feminismo? ¿y el transfeminismo, en que consiste?
_Creo que la lucha feminista está pasando por un momento dulce y expansivo, aunque todos los momentos son imprescindibles. El transfeminismo es una actualización más de la herejía feminista que pretende recuperar radicalidad, aglutinar más disidencias desde diferentes identidades de género e incorporar procedencias de lucha. El prefijo trans quiere insuflar hibridación y movilidad. Pero no se trata de ningún salto al vacío, hay un diálogo permanente y vivo con otras propuestas feministas igualmente cañeras y transformadoras aunque menos efectistas. En realidad, Olympe de Gouges, guillotinada en 1793, ya era transfeminista.

¿Está el feminismo listo para prescindir del género?
_No llego a comprender desde que malinterpretación de las ideas de Judith Butler o Beatriz Preciado se llega a sugerir que el feminismo debe aspirar a prescindir del género. El género es la herramienta de comprensión que nos ha ayudado desde mediados del siglo XX a comprender cómo operan las relaciones de poder patriarcales. Y en su misma definición alude a la versión que cada una y uno encarnamos de toda una complejísima combinación de mandatos sociales entorno a la feminidad y a la masculinidad. No somos globos de helio. Cuando escucho que debemos desmontar el sujeto político mujeres para avanzar en nuestra liberación, me entran ganas de abofetear. ¿Cómo hostias luchas contra la feminización de la pobreza sin aplicar nociones de género?

¿La lucha contra la violencia de género parece estar de moda no crees? ¿se ha avanzado mucho por parte de las instituciones?
_Como este sistema es tan perverso y todo lo fagocita en su favor, está aprovechando el aumento de la denuncia social contra la violencia machista para reforzar sus sistemas de control y vulnerabilizar todavía más a las mujeres. Ahí está nuestro trabajo feminista, no dejar de meter caña y de exigir que deje de ampararse esta violencia y vigilar que no se vuelva en nuestra contra esa lucha. Por eso el discurso contra la violencia machista no debemos delegarlo nunca en las instituciones. Debe seguir siendo siempre discurso y acción del feminismo autónomo.

Cámaras, seguridad, policías... ¿estas son las recetas para hacerle frente?
_Yo siempre digo, tu marido te acosa y te amenaza porque has decidido mandarle al carajo y tú tienes que quedarte en casita y salir a la calle acojonada esperando la muerte. ¿Órdenes de alejamiento? Cursos de autodefensa intensivos y eficaces para ellas y ven cabrón, ante la duda, yo la viuda. Les ha venido muy bien la alarma social frente al maltrato para reforzar los sistemas de control policiales sobre toda la población.

¿Porqué te llamas a ti misma puta?
_Porque el estigma puta es el mecanismo más perverso que ha ideado el patriarcado para doblegarnos y dividirnos a todas las mujeres. Quieren que nos peguemos la vida desmintiendo que somos putas, porque siempre estamos bajo esa sospecha. Y para que la defensa de tu conveniencia social tenga validez, debes señalar a una puta de verdad y distanciarte de ella. Además, así te creerás que la mierda de condición femenina decente a la que te aferras es satisfactoria para ti. Además, soy borracha, hablo alto, me vuelven loca las lentejuelas y las medias de encaje, mantengo la cabeza alta y la mirada fija,… Socialmente soy leída como puta.

Se habla mucho de ellas, sin hablar con ellas...
_Porque cuando ellas hablan, lo desmontan todo. Por eso a mí me encanta escucharlas. Sobre todo a las putas callejeras empoderadas. Como mujer inadecuada, a mí me han enseñado mucho a ser fuerte en esta mierda de mundo misógino.

¿Cree que es la autodefensa feminista la mejor solución a la violencia machista?
_Sin duda. Aunque cada día siento más, junto a mis adoradas e imprescindibles Medeak, que para cambiar de paradigma, debemos empezar a desterrar verbos como resistir, defender. Siempre respondiendo sin dotarnos de la capacidad de crear. Mis Medeak, cuando organizan fiestas, advierten con un cartel en la entrada: cuidado, estás entrando en zona feminista. Imagina qué diferencia de enunciación respecto a los típicos: no se permiten agresiones sexistas.

¿Qué papel deben tomar las instituciones?
_Uf, Pregunta trampa. Voy a sacar la cresta para responderte: darnos la pasta y jodernos lo menos posible.

Y los hombres, ¿deben aportar en la construcción de otro tipo de sociedad?
_Es evidente que no están a la altura de la transformación que nosotras hemos emprendido. No son capaces de generar un discurso deconstructor de su género y mucho menos de generar acción colectiva para desmontar el orden patriarcal. Hace años era más jarekrisna y repetía aquello de: ellos también están jodidos y bla bla. Ahora tengo cada vez más claro que deben sentirse cómodos y compensados con las cosas como están porque no las cambian. Por supuesto que hay tipos fantásticos y auténticas chungas misóginas. Pero cada día me celebro más por haber elegido ser bollera y no pegarme la vida esperando que Él avance.

La violencia que padecen las mujeres tiene mil caras, ¿cómo se puede combatir a todas?
_Yo lo tengo muy claro: fe-mi-nis-mo. En mi trabajo como periodista tuve la gloriosa oportunidad de conocer a grupos de mujeres muy diversos. Y comprobar que esas redes de activismo que se tejen horizontalmente entorno a una circunstancia funcionan como células de empoderamiento salvavidas para las mujeres. Y todas han desarrollado desde su experiencia encarnada colectiva análisis y estrategias frente a la violencia estructural machista. Las afectadas por cáncer de mama, las trabajadoras domésticas, las discapacitadas, las moras con hijab, las lesbianas, las trabajadoras del sexo, las transexuales,…

¿Cree que el feminismo ha perdido su radicalidad? ¿Debe de recuperarlo?
_Demasiadas veces escucho que el feminismo se ha aburguesado o institucionalizado y me jode mucho. ¿De que feminismo hablamos? Es un ataque tan fácil y tan insultante para miles de mujeres que se organizan en infinidad de grupos y generan otros posibles. Nosotras llevamos lustros ofreciendo alternativas. Claro que el enemigo es muy grande y está armado, no nos lo pondrá nunca fácil. Se aprovechará todo lo que pueda de nuestro trabajo sin reconocernos y para neutralizarnos. Pero vivir emparanoiadas con que nos van a asimilar es como viajar con palos en las ruedas. Y estoy hasta el coño de ese negativismo enfermizo de la izquierda. Soy apocalíptica eufórica.

¿Cuales son esas propuestas trasnformadoras menos efectistas de las que hablas?
_Hay mucho trabajo hormiguita fabuloso que se desprecia e invisibiliza porque no pretende erigirse como vanguardia pero que tiene la mágica facultad de volver habitable esta mierda de mundo heteropatriarcal construido contra nosotras. Tamaia, por ejemplo. La asociación de mujeres contra la violencia familiar machista que ofrece terapia gratuita a víctimas del maltrato en Barcelona y que ha reprogramado a miles de mujeres, entre otras yo.

¿El transfeminismo cree que es cercano a la sociedad?, ¿es aglutinador?
_Creo que se está generando un diálogo ilusionante.

Y el pornoterrorismo, ¿qué significado tiene este movimiento?
_¿Movimiento? Todo el pornoterrorismo se concentra alrededor de una monstrua demoníaca y colosal llamada Diana J. Torres que expande abyección sexual en todo lo que hace. Un consejo veraniego: leed su detonador libro publicado en Txalaparta. Benidorm mutará en orgía en Chernobyl.

Tras Devenir Perra vino Un zulo propio, una colección de textos breves, ¿con qué nos sorprenderás en breve?
_Lo estoy terminando ahora mismo. Es otro alegato incendiario de los míos contra la sexofobia vasca. La estoy gozando porque me estoy desgañitando contra la maldita moral puritana católica que tanto nos ha colonizado.

¿Qué respuesta esperas de tu próximo libro?
_Que nuestro pueblo se saque la maldita cruz del recto y empiece a follar más y mejor.


martes, 28 de junio de 2011

LA LESBOFOBIA ATACA DE NUEVO (COMO SIEMPRE)

(María y yo en plena acción, por Rodrigo Van Zeller.)



(MI ARTÍCULO PUBLICADO CON MOTIVO DEL 28J EN EL MAGAZINE FEMINISTA PÍKARA)


"Ni permiso ni perdón. Nagore Iturrioz"

Hace a penas unos meses, en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme, estábamos unas amigas y yo pasando la tarde alegremente. Embriagadas por las cervezas y por nuestras risas. Algunas de ellas querían ir a un bar que ya no frecuento, ni frecuentaré jamás. A pesar de que la vez anterior que había estado allí con mi novia, sufrimos una agresión muy salvaje de un machorro y nadie nos apoyó, decidí acompañarlas. Supuestamente, ese es un bar guay donde las lesbianas podemos mostrarnos libremente y las mujeres bailar tranquilas. Éramos seis. Entramos, pedimos nuestras bebidas y antes de que nos las sirvieran, ya había un tío revoloteando a nuestro lado e imponiéndonos el contacto con él. Esa tarde estábamos tan contentas que no respondimos a la primera, simplemente, no interactuamos con él. Es decir: le ignoramos. Se fue poniendo más pesado, invadiendo nuestro círculo, clavándonos su mirada insistentemente y diciéndonos cualquier gilipollez que también he olvidado.. Entonces vino una chica que estaba con él, al parecer su novia, y nos soltó: “¿Por qué sois tan bordes con él? Lesbianas de pelo rapado amargadas que no folláis.” Ahí sí que respondimos, verbalmente. No merece la pena entrar en más detalles pero las gafas de sol de una de mis amigas terminaron en el suelo aplastadas por él, o por ella, no recuerdo. Ese fue el primer asalto físico contra nosotras. Acabamos pegándonos en la calle con ellos dos, con otra pareja hetera amiga de ellos y con todo el barrio contra nosotras. Ellos y ellas tenían un aspecto de modernillos que no delataba para nada su enfermiza lesbofobia. Y ninguna de nosotras llevamos el pelo rapado, al menos toda la cabeza.

Siento comenzar este artículo con tal mal rollo, pero así muchas veces es nuestra vida. No nos perdonan que no acatemos el heterodestino, que no tengamos un maromo, o simplemente un chico, a nuestro lado. Cuando nos agreden y respondemos, siempre somos nosotras las violentas porque, como disidentes, defendernos no nos está autorizado. Tenemos que seguir pagando por nuestra herejía lésbica. Y, sobre todo, por no escondernos, armarizarnos. Por ser visibles. ¿Creíais que esto ya no pasaba? Vivimos tiempos complicados.
Por un lado, probablemente el mejor contexto social para la diversidad sexual que se haya dado jamás. Ganado a pulso por el movimiento feminista y lesbianista. Sin duda. No nos han regalado nada. Y, como siempre, la reacción de la bestia contra esa amenaza que, por el simple hecho de existir como bolleras, suponemos para su modelo hegemónico heteronormativo, en el que se sustentan el patriarcado y el capitalismo. Este es un repaso a las nuevas, y no tan nuevas, caras de la lesbofobia. Porque chicas, hermanas, la guerra continúa. Eso sí, nosotras siempre nos lo pasamos mejor.
Como decía, a mayor visibilidad, mayor posibilidad de existir plenamente. Aunque también aumenta nuestra vulnerabilidad porque, por mucho que nosotras hayamos cambiado, el contexto social en el que no tenemos otro maldito remedio que vivir, no cambia ni cambiará de la noche a la mañana. Igual que los crímenes de los machos contra quienes ellos creen legítimamente sus mujeres se agravan cuando ellas descubren (repito, gracias al desafío y al trabajo feminista) que no tienen porque ser sus esclavas, Ahora mismo se está dando una reacción contra esa posibilidad de existir que nos hemos ganado. Sólo hay que recordar esas miles de familias patriarcalmente legitimadas que salieron a las calles con banderas españolas a exigir que sigan siendo ellos los únicos permitidos. Quienes jamás se manifiestan en las calles por nada, ya que las reglas del juego les favorecen (o eso creen), salieron en masa para que nosotras (maricas, bolleras y trans) no empezáramos a tener ni un solo derecho.
Nos odian porque les recordamos que sus miserias de vínculos heteropatriarcales son evitables. Nos odian para no tener que pensar en si el modelo jerárquico, misógino, sexófobo y triste de vida que les impusieron y acataron merece la pena ser vivido. Y en esto, no se diferencian en nada los foros de la (heterofascista)familia y las dos parejas que nos agredieron aquella tarde. Cualquiera de las dos chicas tenía más pinta de bollera que yo. Y de los chicos, ni hablemos. Una vez escuche a la Laura Bugalho (aguerrida sindicalista galega trans bollera y amiga): Nos odian porque les jodemos.
Cuando María y yo salimos a la calle juntas, el acoso de los machorros es incesante. Las dos tenemos bastante pinta de putas. Y cuando ven que somos novias, que existe un vínculo sexual entre nosotras, enloquecen. Claro que afortunadamente hay días en que la gente desconocida con la que nos topamos nos ignora, incluso nos sonríe. A veces algunas veces le da a una por creer en la maldita humanidad.
La siquiatria decimonónica apuntaló que las lesbianas somos potencialmente asesinas porque el delicado equilibrio de la mente femenina se fragmenta en nosotras al desarrollar deseo sexual por otras mujeres y, sobre todo, al negarnos a tener un hombre al lado que nos controle. ¿Os parece obsoleto y ridículo este diagnóstico? Pues perdura y cala bastante más de lo que creemos. ¿Qué pasó con Dolores Vázquez y qué factor de su vida hizo que ingresará en prisión por asesinar a la hija de su exnovia cuando ni una sola prueba le inculpaba? Era una lesbiana evidente y reconocida.
Hace unos meses, una amiga que estaba en prisión fue llamada por la trabajadora social de la cárcel. Estaba pendiente de conseguir el tercer grado pero la amable funcionaria le advirtió que ella se opondría. Le dijo que había rastreado su blog y los de sus amigas (nosotras), que éramos una panda de lesbianas, que nuestra vida era pura promiscuidad y drogadicción. Y que iba a presentarla en su informe como una sociópata. Hay que decir que mi amiga, a demás de bollera y golfa, era siniestra. Durante unos meses controlamos contenidos en nuestros blogs para no perjudicarla, pero ya no importa. Mi amiga logró el tercer grado pero se suicidó justo hace dos meses. Sin matar a nadie.
También otras amigas abiertamente bolleras (Medeak) fueron hace poco criminalizadas por los contenidos de su blog. Y condenadas a pagar una multa a un baboso que les había agredido en un bar porque ellas respondieron tan agresivamente como él las atacó primero. En el juicio se las retrato como una panda de lesbianas resentidas que salen por la noche a pegar a hombres. Como siempre, la autodefensa en las mujeres se lee socialmente como violencia. Y otro día tuvimos que salir cuatro amigas de un bar porque todo un grupo de tíos, al comprobar que no les hacíamos ni caso, nos fueron molestando y agrediendo físicamente hasta que nos fuimos. Nos escupieron la bebida a los ojos para cegarnos (yo perdí la visión durante unos minutos rodeada de agresivos machorros) y nos dijeron que “íbamos de sobradas” porque no quisimos hablar con ellos ni fingir que nos interesaban sexualmente. En cuanto vieron a dos de mis amigas besarse, se volvieron locos. Eso sí, nosotras respondimos.
También en algunas redes queer se nos ha acusado de ser violentas porque hablamos alto y de insistir en nuestro lesbianismo. Parece que en según que sectores de lucha no binaria, que juegan a la desfachatez política e insultan la inteligencia de Judith Butler o Beto Preciado al invisibilizar la dominación machista, molesta nuestra identidad bollera. Ese: a mí no me gustan las etiquetas. Como si fuéramos globos de helio. Vamos, no me jodas. Artista puede ser una etiqueta, punk puede ser una etiqueta, rubia puede ser una etiqueta, borracha puede ser una etiqueta. Bollera es una enunciación vital históricamente masacrada y oprimida desde la que muchas mujeres tenemos una posibilidad de existir sin autobikotearnos ni doblegarnos.
En este sentido, cada vez necesito más por la vena el discurso lesbianista de las MDMA. “Cuando hablamos como bolleras radicales (asumiendo que somos multiidentitarias), nuestro único intento es poder utilizar nuestra práctica política como un instrumento importante contra el heteropatriarcado... Uno más entre las millones de estrategias antipatriarcales adoptadas desde la individualidad o desde la colectividad, y que no es mejor ni peor que el resto. Pero que sí ha sido invisibilizado por el esencialismo feminista, el movimiento LGTB y su capital rosa y esperemos que no por el movimiento trans.” Hablamos de identidades estratégicas y sobre todo, de no tener que justificarnos políticamente porque otros nunca han tenido que hacerlo.
Las feministas ya hemos comprendido con el tiempo que jerarquizar luchas no sólo prioriza a menudo a quienes más legitimidad social tienen, sino que además no nos lleva a ningún lado. No podemos ser tan estúpidas de actuar como si maricas y bolleras ya hubiéramos alcanzado una posibilidad de existir sin marcha atrás y ahora llega la hora de las y los trans. Además, no puedo con esos irritantes antagonismos victimarios en plan “yo estoy peor que tú, yo sufro más discriminación. La historia no es una línea ascendente y la palabra progreso miente. Hay que seguir identificando y combatiendo las nuevas (y no tan nuevas) estrategias de la lesbofobia y de la homofobia. Sin olvidar nunca, además, que todos los odios hegemónicos entorno al género se sustentan en la misoginia o en la fobia a lo femenino. (Igual que todos los odios hegemónicos entorno a la raza se blanden desde el supremacismo blanco.)
Seguir aprendiendo a defendernos unas a otras. A generar espacios de seguridad y gozo colectivos. A minimizar el inmenso daño que recibimos cuando respondemos a su violencia. A no cuestionarnos unas a otras y empalizar políticamente. A no reprocharnos a nosotras mismas las alianzas que elegimos y tampoco las que no elegimos. A pedirle aliento y protección divinas a Sylvia Rivera, aquella travesti puta portorriqueña yonky sintecho guerrera y activista siempre que lanzó un tacón contra la policía el 28 de junio de 1969 en la puerta del bar Stonewall en Nueva York. Y a celebrarnos cada día no sólo por resistir y plantar cara al enemigo heterodominador, sino también por disfrutar cada minuto de estas vidas que son más nuestras porque nos las hemos ganado a pulso.

jueves, 9 de junio de 2011

PERO CUÁNTO DAÑO NOS HA HECHO LA MALDITA CHAVELA...



Aprovechad, qué pocas veces se me escuchará reconocer esto. A veces me asusto de mi alcoholismo, a veces algunas veces. Maldita Chavela Vargas: pero cuánto daño nos has hecho a las bolleras. Convertidas por siempre en adolescentes borrachas. Y para colmo la señora que no se muere, dándonos penoso ejemplo de que una puede sobrebeber ebria mil años. Hoy en vez de extraña me siento una auténtica cerda... A ver si encuentro en las páginas amarillentas algún Proyecto Hembra.