martes, 9 de febrero de 2010

EL ISLAM ME COSIFICA


Kattali y yo cosificadas e intoxicadas el sábado pasado en casa de Silvia.

Cuando publiqué Devenir perra, estaba convencida de que el asunto más polémico iba ser la prostitución, mi postura agerridamente anti-prohibicionista y pro-putas. No fue así, Si ha habido un posicionamiento mío que en casi todas partes a donde he ido ha enconado el debate, ha sido el del hijab. O mi negativa tajante a infantilizar a las mujeres que lo utilizan, es decir, a las musulmanas que se cubren el cabello con un pañuelo. Cuando alguien me dice aquello de "ellas no elijen" (y me refiero por supuesto a las que viven en Europa o Marruecos, donde ninguna ley obliga a las mujeres a cubrirse la cabeza) se me apodera mi alien malaleche y termino a veces discutiendo en un tono que no me gusta y que no me lleva a ningún lado. Me enciendo. A quienes piensan "lo contrario" que yo, suele pasarles lo mismo. Y al relajarnos muchas veces nos damos cuenta de que no estamos tan en desacuerdo.
El argumento de que las mujeres no tenemos capacidad de decidir me enerba sobremanera. Esa es la estrategia de marketing fundamental del machismo. Ya se ocupa nuestro querido patriarcado de que nos autodeterminemos en las peores condiciones posibles, osea de machacarnos hasta hacernos perder el sentido. Pero siempre quedan resquicios a través de los que los humanos resistimos, sino ni este blog, ni vosotras ni yo existiríamos tal y como somos.
La semana pasada entrevisté a Firouzeh Khosrovani, una cineasta iraní magnífica. Si todavía no habéis visto su corto Rought Cut, no paréis hasta encontrarlo. En él retrata la angustia y el fastidio que las mujeres de su país aguantan cotidianamente desde que aquella prometedora revolución islámica que ellas mismas protagonizaron degeneró y las obligó a cubrirse la cabeza siempre en público hace, ya treinta años. Se vale de una metáfora: los guardianes de la moral obligan a los comerciantes a amputar a sus maniquíes para que no recuerden a las curvas de las mujeres para evitar así que los hombres pequen de deseo. La misma excusa de siempre, ¿os suena de algo? Mastectomizan, amputan manos, lobotomizan a las muñecas. La imagen es grotesca, macabra y a la vez ridícula. Pero las vendedoras idean mil y un sistemas alternativos para que los vestidos de sus tiendan sigan favoreciendo a sus estigmatizadas maniquíes. Y las chicas iraníes dejan caer su hijab hasta casi resbalárseles hacia el cuello, mostrando su pelo prohibido, maquilladas, con sus gafas de sol enormes y su paso desafiante.
Yo también prefiero retratar la represión desde la resistencia, nunca desde el victimismo, por muy legítimo que este sea. Soy más chula que un ocho y, como decía mi amiga Pilar, yo sólo le lloro a quien le tengo que llorar. Por eso, cuando evoco a las mujeres afganas, visualizo a las activistas de RAWA. Para mí eso es el feminismo, apoyar, aunque sea de boca, a las mujeres que luchan.
Firouzeh reivindica que el cuerpo de las mujeres, es de las mujeres. "Siempre escribís vuestras leyes sobre nuestros cuerpos." Ella vive en Irán y sabe mantenerse en los límites sin renunciar a su discurso. El cine iraní, uno de los más preciosistas y poéticos del planeta, aprendió a burlar la censura recreándose en la metáfora. Hace años conocí a una exiliada iraní y me decía que su añoranza era tal que a veces pensaba en volver, a pesar de que iba a ser detenida nada más pisar su tierra. Las iraníes son muy iraníes. Firouzeh me dijo que le molestaba mucho que siempre le hablaran de su país como si la gente allí estuviese aniquilada. Es como si alguien "de fuera" nos dijese a las occidentalas: estáis todas fatal de la cabeza, todas siliconadas y con vuestras columnas quebradas por los tacones, sois sumisas al modelo capitalista y para colmo vuestros maridos os matan como a conejas y no protestáis,... ¿Qué dirías?
Me reencontré también la semana pasada con Ana Briongos, una escritora barcelonesa a la que había entrevistado para Andra hacía años. Tras concluír sus estudios de física hacia 1968, Ana decidío pegarse un viaje por el norte de África rumbo a la India. Sola. Nunca llegó. Irán y Afganistán le sedujeron con tanta fuerza que hizo de aquellos países su hogar durante años. Kandahar, sin ir más lejos, era una meca hyppie!!!! Estudió en Teherán años antes de la revolución islámica, iba por la ciudad en minifalda y plataformas. Salía de fiesta por Kabul. Os recomiendo enfebrecidamente sus crónicas: Negro sobre negro, Un invierno en Kandahar, La cueva de Ali-Baba, ¡Esto es Calcuta!.
Al hilo del dichoso hijab, Ana recuerda como vivió los años en los que para muchas mujeres jóvenes iraníes, volver a vestir sus prendas tradicionales (cabeza cubierta, ropa ancha) fue aquellos años una alternativa frente al modelo de la barbie occidental que se les estaba imponiendo. En un intento de modernización autoritaria, el padre del último shah había llegado a prohibir en 1935 a las mujeres iraníes lucir su chador. ¡Te luciste chaval, ahí tienes tus consecuencias! Tras mil avatares políticos, incluído el primer golpe de estado orquestado por la CIA en 1953, Irán alcanzaba los setenta con una legión de chicas que creían en un nuevo "modelo de mujer consciente, inteligente, responsable, luchadora contra la injusticia, una mujer militante, igual al hombre". Luego la revolución, se volvió contra ellas. Como siempre. ¿Alguien todavía sostiene que prohibir o imponer algo a las mujeres nos libera?
En fin, ya he vuelto a electrizarme con el hijab... sólo una última reflexión. Mientras nos enredemos debatiendo si el Islam cosifica siempre a sus mujeres o no, quizá perdamos la oportunidad de aliarnos con ellas, de escucharlas, de defenderlas cuando nuestro papi estado se inmiscuye en sus cuerpos y en sus prendas. Y la brecha entre ellas y nosotras puede hacerse más infranqueable. ¿Quienes ganarán con ello?
A mí, debo ser muy burra, eso no me parece feminista. Ni por asomo.

10 comentarios:

Pat dijo...

sencillamente chapeau! (o chapó! en castellano cañí ;-p)
si reeditas el libro, añade este post. aclara aún más...

un beso...

escribiendo otra vez dijo...

Este tema que siempre sigue causando apoyadas de un lado y del otro, me haces recordar ahora cuatro novelas que he leído, unas me gustan más que otras, la primera que quiero contarte se llama MI CARTA MAS LARGA de Mariama bâ un relato bellísimo a forma de diario, autobiografía que expresa esta entre otras preocupaciones de su autora y sobre todo evidencia eso que algunas feministas llaman sororidad y que yo prefiero nombrar continum lesbico; el segundo que quiero mencionar es MAS ALLÁ DEL HORIZONTE de Amma Darko, que cuenta la historia de una mujer que tiene que pasar por muchas cosas, como todas nosotras, para darse cuenta que su destino es suyo de nadie más, toca explicitamente el tema de la prostitución y bueno, aunque hay cosas que no me gustaron es mi preferido de lo poco que he leído de escritoras africanas... las otras dos EN UN LUGAR DEL ATLANTICO, que relata la historía vista por una mujer africana desde fuera del africa y bueno con todo lo que tiene que ver con su cultura el uso o no uso del pañuelo, bueno mucho contenido, y uno que se encuentra mal traducido su titulo y se llama Las delicias de la maternidad, que realmente según dicen las que saben debería llamarse las alegrias de la maternidad, un nombre profundamente ironico, que relata el tema de las poligamía y expresa su desarrollo... bueno en todos lo más valioso es ese retrato de una sociedad que no puede ser leída desde nuestros lugares, por eso siempre sera mejor leerlas a ellas...

Que si estoy de acuerdo o no con el uso del pañuelo, estoy de acuerdo contigo itziar en que es una marca sobre nuestros cuerpos, sin embargo siempre quisiera saber y escucharlas a ellas.

Lo que esta claro para mí, es que lo que me mola, lo que me llena día a día en mi vida, lo que me pone, es saber, trabajar, construir por romper, explosionar,definitivamente todo aquello que cause nuestra opresión...

Uff que largo este comentario, creo que me emocione demasiado¡¡¡...

Besos

juanitamarkez dijo...

Sueños en el umbral de Fatema Mernissi hace cambiar a muxas la idea q se tiene de las mujeres en un entorno islámico. Pero hay algo más q hace derrumbar muros: la conviviencia con ellas, muxo más q la lectura de cualquier libro. Durante la época de los encierros en las iglesias, de la invasión de las calles, al grito de papers per a tothom, tuvimos la ocasión de encontrarnos las 2 culturas. He dado clases de alfabetización en la Escuela de Adultos y las tenía como alumnas. Yo aprendía de ellas muchas otras cosas. Tengo amigas a las kiero en el pueblo donde vivo y con las q me tomo un té. Como biohombre q soy, a algunos les parece xocante, sobretodo al descubrir q no se ocultan al verme, q me tratan como a una más. Algunas son más feministas q muxas occidentales. El problema es que pocas occidentales se atreven a acercarse a esas mujeres, como si temiéramos q "eso q les pasa" a ellas se pudiera contagiar.
Por cierto ¿alguien se escandaliza por q suelo llevar un gorro, por q suelo llevar un palestino q me tapa la cabeza cuando hace frío? ¿Alguien se ha preguntado que un pañuelo en la cabeza puede ser práctico o cultural? He vivido años en Formentera y allá las mujeres del campo aún utilizan diariamente el pañuelo, con el viento q hace es práctico y se ha convertido en algo cultural y no religioso, aunque vayan a misa después de la siega.
Itzi, yo tb creo q éste es un asunto más polémico q la prostitución. Yo creo q la clave está en darles la palabras, q hablen ellas. Por favor, hablad!!! algunas os escuchamos.

TransFusión dijo...

Cuando iba al instituto tenía una compañera de clase marroquí que siempre solía ir con el hijab puesto. Muchas veces en clase se la presionaba para que no lo llevara; entre las chicas se le argumentaba y se la intentaba convencer de qué no debía hacer lo que se le obligaba, que debía soltar su melena… con el tiempo me di cuenta que lo único que estábamos haciendo era hablar por ella sin haberla escuchado, que la estábamos presionando por algo que nosotras dábamos por hecho. Un día decidí empezar a hablar con ella sobre su cultura, su religión… me daba visiones y racionamientos que nunca hubiera imaginado y me sentí fatal de que todas nosotras dedicáramos tanto tiempo a imponerle según lo que interpretabamos en vez de acércanos mas a ella y compartir culturas y opiniones.
Es por eso que nunca más le dije que se quitara el hijab ya que a ella le encantaba llevarlo.

Gracias por estas maravillosas reflexiones Itzi!

Un abrazo!!

Laia.

Itziar a ratos dijo...

veo que el tema os interpela mucho como a mí... no me apetecía ponerlo en el post pero hace poco escuché a celia amorós presentando su último libro "feminismo e islam. vetas de ilustración", en realidad me fui antes de que terminara porque me estaba cabreando mucho, dijo que "hasta que el islam alcance la modernidad planetaria", sus mujeres no serán libres... ¿modernidad planetaria?, ¿en que planeta vives, querida?... las afganas, iraníes e iraquíes gozaban de la misma "modernidad planetaria" que nosotras en los setenta, pero el continuo intervencionismo de nuestros gobiernos y los procesos políticos de sus países provocaron una regresión en sus derechos brutal, como ocurrió con nuestras abuelas republicanas cuando franco ganó la guerra, con ayuda exterior del fascismo, y los aliados decidieron "democratizar" toda europa menos este país, no fuera a ser que tanta libertad contagiase al resto... y nunca nos pidieron perdón por ello (EEUU, francia, UK,...), lo tenemos muy reciente, ¿por qué juzgarlas tanto a ellas?...
en barcelona trabajaba con nazaha, una cocinera iraquí divina, cuando llevana mi minifalda de volantes plateada me decía "yo tenía una igual cuando era joven en bagdad", y me contaba que muchas lesbianas (visibles) le tiraban los trastos y que alguna vez se lo pensó... ¿cómo podemos obviar los procesos políticos tan terribles que han llevado a estas mujeres a exiliarse o a cubrirse con un pañuelo?, ¿cómo podemos "cosificar" tanto una prenda sin tener en cuenta su uso y tradición, como decías juanita?, ¿cómo podemos ser tan maniqueas y comparar el burka obligatorio en afganistán con el hijab cultural y optativo en marruecos?... unamuno decía que el nacionalismo es una enfermedad que se cura viajando, y la arrogancia blanca es una patología que se cura escuchando, mirando, leyendo y también viajando...
cuanta tela trae este tema, nunca mejor dicho

salaaaaaaaaam

Itziar a ratos dijo...

k bueno lo que cuentas, laia
pon una mora en tu vida, y luego habla
xxxxxxx

Kattalintxo dijo...

ui la gente cuanta gana de escribir, yo no te voy a decir nada más, total ya estube allí, jajaja.

TXIS PUN!!!!

Besito erotizadora delaeta...

Lubna Horizontal dijo...

eres mi burra preferida, una burra sabia.

te beso
Diana

Les Atakás dijo...

seguro que Celia Amorós se depila.....porque está en manos del patriarcado????!!!! hay que joderse!!!!basta ya de juzgar , que es hora de empoderar!!! de creer en nuestra capacidad de elección!!!!!

blancas occidentales......dejaos los bigotes!!!!y sino.....guay! es vuestra elección!!!

Ahí vamos Itzi.......

Sweet and Tender Hooligan dijo...

de mi ultimo libro, El don de creer. muy a cuento de tu texto


Margaret Hassan

I
Una mujer se pone un velo
Un velo en el rostro
Impudicia del pie desnudo de la modelo
De la planchita y del rouge lancom
Una mujer se pone un velo

Una mujer elige y habla otra lengua
Elige y piensa otra lengua
Elige y usa otro apellido
Elige el apellido del varón que más le gusta
Inmundicia de mi nombre occidental
Que violó todos mis sueños de mujer

Una mujer se pone un velo
Que dice no
Que aprendió a decir no
Lo estabas pidiendo
A gritos
Deberías aprender
A decir NO
Sobrevivir a eso
Una mujer se puso un velo

II

Explicarte lo que siento ante la evidencia incuestionable
La respuesta es simple.
La respuesta es fácil.
Sonreía, lisonjeaba, suplicaba ante las cámaras.

¿Tenemos derecho a decir que ya te has muerto?
Se nos olvida cuántas antes han estado en tu lugar
Ese lugar, del que no se sale

Este es mi cuerpo,
Estos, mis orificios
Con los que te levanto
Con los que me acuesto


Margaret, llora
Margaret, se desmaya
Un vaso de agua, a la cara
Para que vuelvas, a mí
Margaret, implora
A una mujer le sacaron su velo


III
Soy una muñeca vestida de musulmana
Soy una parte de mí
Una mujer
¿Por el resto de mi vida?
Que no se olvide
Soy una boca de arroz y leche
Una mueca horrible
Un pastel y un caballito
Soy preciosa
Una marioneta
Vestida de azul


A falta de lengua
Me dieron manos
De yegua
Para escribirte mejor

IV
Esta es mi lengua
Vivo, muero, hablo, trabajo
Es mi propiedad, mi dirección
Es mi mundo, privado

Yo soy mía, mi dueña, de esta, mi lengua, que me han cortado, para que no hable, para que no vuelva a crecer, como la cola de una lagartija.

Nos construyo, lengua mía, sin andamios, sin red y sin paracaídas.